¡Es tan penoso el pensar desventajosamente de cualquier cosa que sea, y tan sensible no encontrar sino vicios en aquellos que tendrían todas las cualidades necesarias para hacer amar la virtud!
Las Amistades Peligrosas – Pierre Choderlos de Laclos
Carta XXII de la Presidenta de Tourvel a la Señora de Volanges
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Sin animosidad tácita en la redacción de esta disección de los palabros de una primera figura actual del ruedo político español, sin embargo, debo admitir que no he podido resistir la tentación a entrar al trapo para desmenuzar la frase de D. Mariano al hacer referencia a “amistades peligrosas”, al referirse a un incidente con un mandatario latinoamericano, insigne más por sus verborrea provocadora que por el coherente ejercicio de su mandato.
A punto de publicar mí libro – PNL para la Comunicación Asertiva – que precisamente versa sobre el hábil manejo de nuestros lenguajes, verbal y no verbal, no puedo dejar pasar esta ocasión para apuntalar sobre el mal uso del lenguaje verbal; en este caso, una frase sacada de contexto de sus orígenes, de la magnífica novela de Pierre Choderlos de Laclos, Les Liaisons dangereuses (Las Relaciones Peligrosas), publicada por primera vez en 1782.
Mariano Rajoy, que según tengo entendido de personas que le han tratado de cerca, es un agradable compañero de tertulia, para estar a la altura de sus aspiraciones, no se puede permitir el lujo del uso frívolo de frases que no cuadren con el mensaje político que pretende transmitir. Más bien, debe formular en cada oración manifestaciones coherentes que respalden su argumentación política, y en este particular caso, con mayor ahínco por tratarse de un asunto de estado.
El militar y escritor Choderlos escribió una obra maestra que versaba sobre la hipocresía de la aristocracia en la Francia del Siglo XVIII, escenificado en el perverso duelo de dos mentes libertinas enfrascadas en demostrarse superiores en sus depravadas historias de amoríos con tramas e intrigas en una permanente pugna sin cuartel.
De hecho, las escaramuzas de alcoba de la Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmont, en otros tiempos amantes y después contrincantes, muestra una sociedad machista que obliga a la mujer a tener que emplear aún más artimañas para ocultar su libertinaje. Esa nobleza francesa de la época, que no se entretenía en las miserias que vivía el pueblo, se empeñaba en divertirse a costa de sus juegos maquiavélicos para obtener sus placenteros propósitos. La novela pone de relieve las dotes de la marquesa en este arte, al manejar con intuición femenina ese disimulo que su rival, el vizconde no tenía que emplear.
Contado en sinopsis la trama de Las Amistades Peligrosas, tenemos que concluir que el relato que da vida a la frase tiene poco que ver con la referencia que hace D. Mariano al incidente provocado por el auto de procesamiento del Juez Velasco, que supuestamente vincula al gobierno venezolano con acciones terroristas de ETA en España.
Por el contrario, y aquí “el peligro verdadero” al emplear frases sin saber el contexto en cual fueron creadas, D. Mariano abre la puerta a que la frase “amistades peligrosas”, que cree haber empleado hábilmente, se vuelva en su contra.
¿A qué me refiero?
Si hiciéramos paralelismos del contexto en cual nace la frase en el Siglo XVIII y la actualidad española en este Siglo XXI, la nobleza libertina podría ser extrapolada a la “clase política liberal reinante”, que sin preocuparse por el pueblo, se entretiene en tramas e intrigas para su propia satisfacción y beneficio. Bien candente está la descarada exhibición del poderío económico adosado a corruptelas aún sin aclarar, que golpean sonoramente las puertas de las residencias del poder de líderes populares tanto a nivel nacional como en las autonómicas. Allí sí parece haber “amistades peligrosas” o peor aún, liaisons dangereuses (relaciones peligrosas) entre las gentes de alcurnia política y empresarial.
A mi humilde entender, Mariano Rajoy, ha lanzado un boomerang que pudiera volverle al cogote. Espero que alguien le haga llegar mi análisis para que mida mejor su uso de símiles con frases que amenazan cuando no se sabe su verdadero contexto.
Que conste, que no será sólo a D. Mariano a quien analizaré. Lo haré, a partir de ahora, de todas aquellas frases inadecuadas de distintos personajes de la escena española, para que reflexionemos sobre el mal uso de nuestro lenguaje.
¿Por qué conformarnos a expresarnos mal cuando tenemos técnicas y herramientas para hacerlo mucho mejor?
Fernando Fuster-Fabra Fdz.
Experto en PNL – Comunicación Estratégica
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